¿QUIÉN MATÓ LAS SALAS DE CINE?
por Alfonso Sanz Alduán
Unos años antes, en la primavera de 2024, el juez no había tenido que levantar el cadáver. Le habían avisado de una muerte, pero cuando llegó al lugar de los hechos el cuerpo todavía tenía un hilo de vida, un pulso de 739 salas y 3.569 pantallas, que contrastaban, eso sí, con las 8.000 salas que llegó a tener cuando era joven, a principios de los años sesenta del siglo pasado.


- La expansión de la televisión en los hogares tras sus primeras emisiones en 1956.
- La implantación de teleclubes, que llegaron a extenderse a varios millares de núcleos rurales de menos de 10.000 habitantes3.
- La creación de videoclubes en los años ochenta, destinados al alquiler de películas en los nuevos formatos de cintas domésticas (Betamax y VHS).
- La apertura en los años noventa de nuevos canales de televisión, tanto comerciales (Antena 3, Telecinco y Canal+) como autonómicos o vía satélite.
- Y, finalmente, en las dos últimas décadas, la exhibición audiovisual en línea a través de plataformas de difusión de contenidos.

No era para menos, al enfermo le habían empezado a retirar en 2004 una parte de su medicación mediante una modificación del Plan General de Ordenación Urbana4 que permitió, como señalaron los periódicos, cambiar el uso de las salas por otros negocios más lucrativos5.
En 2008, el Ayuntamiento de Madrid contrató a facultativos especializados para redactar el Plan especial de intervención en el eje formado por la calle Gran Vía y su ámbito de influencia, en el centro urbano de Madrid citado en la nota anterior6. En su propuesta estratégica relativa a las salas cinematográficas, elaborada por gea21, se indicaba:
Para que la Gran Vía mantenga, recupere o refuerce su diversidad y riqueza urbanística, garantizando su vitalidad, es importante que también mantenga, recupere o refuerce las salas de exhibición cinematográfica y los espacios escénicos. Para alcanzar ese objetivo parece imprescindible una acción pública, de los diferentes niveles de la administración, pero sobre todo del municipal, para crear un “ecosistema” adecuado para la existencia de este tipo de oferta cultural.
En particular, la acción pública debe tener como líneas de acción estratégicas las siguientes:
- revisar las facetas normativas que empujan el cambio de usos de las salas
- reforzar la rentabilidad de la exhibición apoyando el empleo de las salas para otras actividades y espectáculos complementarios
- mostrar los efectos sinérgicos de las salas en relación al resto de las actividades de la avenida
- contribuir a la formación de alianzas entre la exhibición cinematográfica y los demás sectores de actividad7
Sin embargo, la medicación prescrita no fue suministrada y acabó produciéndose la amputación de los cines más céntricos de la ciudad y, también, la desaparición de la exhibición cinematográfica en distritos enteros como Tetuán8 o Salamanca.
La desaparición de las salas de cine en la Gran Vía y aledaños

Quince años después, en este azaroso año de 2040 en el que también ha desaparecido la prensa en papel, los servicios de emergencia solo pudieron certificar que el cuerpo de las salas cinematográficas ya no respiraba.
La investigación policial desveló que alrededor del cadáver había rastros complejos de numerosos sospechosos; desde la disrupción tecnológica de las plataformas de emisión por internet, hasta el urbanismo de la dispersión y la especulación, pasando por los cambios de hábitos de consumo, la individualización o la precarización. Quizás había que buscar responsabilidades compartidas y cómplices, por lo que encargó casar las piezas del rompecabezas a sus equipos especializados, los cuales emitieron el siguiente dictamen:
La muerte de la exhibición cinematográfica se corresponde con cambios más generales que afectan a todo el segmento audiovisual de la industria cultural y cuyos vectores principales tienen que ver con elementos espaciales, tecnológicos o económico-sociales, obviamente imbricados, que han venido evolucionando en las últimas décadas.
La frialdad del informe pericial contrasta con las emociones y lágrimas de aquellas generaciones que hemos construido parte de nuestra identidad en estos espacios de socialización.
Pero de poco sirve la nostalgia por los paraísos perdidos. Nos queda la tarea de revisar y entender mejor los cambios económicos y sociales que han mutado el papel de las salas y de otros elementos de nuestro ecosistema cultural. Empecemos por el que parece clave, el proceso de individualización de nuestra sociedad, que excava bajo el suelo de los valores que considerábamos estables.
Que descanse en paz la sala cinematográfica.
Alfonso Sanz Alduán
16 de febrero de 2040.
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[1] Cifra reflejada en el documento La exhibición cinematográfica en España, elaborado en 1975 por el Colectivo Marta Hernández y encargado por el entonces Sindicato Vertical de Exhibidores del régimen franquista. El Colectivo Marta Hernández se constituyó en 1973 en la izquierda antifranquista y estuvo formado por Javier Maqua, Julio Pérez Perucha, Francisco Llinás, y los hermanos Carlos y David Pérez Merinero. La misma publicación reflejaba la existencia de 8.059 salas de cine que habían proyectado películas en 1967.
[2] Datos de la 26ª Edición del Censo de Salas de Cine de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC) y de la publicación La exhibición cinematográfica en España mencionada en la nota anterior.
[3] En 1964 se constituyó la Red Nacional de Teleclubs.
[4] El PGOU delimitaba ciertos ámbitos del Centro Histórico (APE 00.01) como “Áreas de Actividad Cultural Preferente” con la pretensión de salvaguardar el destino tradicional de las salas de cine y teatro, estableciendo la vinculación de usos y determinadas condiciones beneficiosas en su regulación urbanística. En su Memoria se definieron cuatro áreas de actividad cultural preferente en torno a las calles Gran Vía, Fuencarral, eje Goya-Narváez y plaza de Benavente. Fuera de estas áreas se permitía el cambio de uso con limitaciones. Ese marco fue modificado por la Resolución de 9 de diciembre de 2004, de la Secretaría General Técnica de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, por la que se hace pública la Orden por la que se aprueba definitivamente la Modificación Puntual del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid relativa a la vinculación del uso de cine prevista por las Normas Urbanísticas para determinadas salas de exhibición cinematográfica. Publicada en el B.O.C.M. Nº 2 del 4 de enero de 2005.
[5] 32 cines de Madrid podrán convertirse en teatros o tiendas de moda. Ester Uriol. Cinco Días, 7 de abril de 2004.
[6] Encargado al Instituto Juan de Herrera de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. Fue dirigido por Isabel González, Agustín Hernández Aja y Fernando Roch y contó con la participación de gea21.
[7] Página 103 del Documento de Información (diciembre de 2008) del Plan especial de intervención en el eje formado por la calle Gran Vía y su ámbito de influencia, en el centro urbano de Madrid citado en la nota anterior.
[8] El libro de Antonio Ortiz Mateos, Ilustrando los cines de Tetuán (autoeditado en 2025), describe las casi cuarenta salas de cine que llegó a tener el distrito y de las que no queda ninguna. https://cordelesdehesavilla.blogspot.com/p/cines-de-tetuan.html
