EL PROYECTO JUST4CARE: JUSTICE FOR COMMUNITIES ADAPTATION AND RESILIENCE
por Begoña Pernas
¿Cómo mejorar la adaptación climática de los barrios populares de las ciudades de Europa contando con la población residente, especialmente con la que no suele participar en las decisiones públicas? ¿Cómo lograr justicia climática, entendida como un reparto más justo de los riesgos y de las ventajas de la transición energética y urbana?
Estas son algunas de las preguntas a las que quiere responder el proyecto Horizon Just4Care1, liderado por BC3 y en el que participa como socia Gea21. El objetivo es poner en marcha y evaluar una serie de pilotos en las ciudades demostradoras: Madrid (distrito de Tetuán), Budapest (Distrito 8), Zagreb (el centro histórico) y Ankara (Çankaya), para producir un conocimiento que pueda compartirse con otros actores públicos y privados, y con otras ciudades “replicantes”.
En el Distrito de Tetuan, donde se realizarán varios pilotos, Gea21 trabaja con la DG de regeneración urbana y con la Asociación cultural Bellas Vistas, que forman parte del consorcio, y además, con la junta del distrito, la Comisión de igualdad y otra serie de entidades y organizaciones, que son el grupo motor que ha ayudado a definir los ámbitos de intervención, dibujar el mapa social de riesgos y diseñar la metodología participativa.
Además de mejorar el entorno físico de un barrio tan denso y complejo como Tetuan, el objetivo principal es aumentar la capacidad de respuesta de las personas y grupos que más sufren las olas de calor u otros fenómenos adversos al no poder escapar del barrio o disfrutar de soluciones privadas. Por ello, necesitan encontrar refugio y apoyo en lugares públicos, como plazas, calles o equipamientos. El segundo rasgo de estos colectivos diana es que carecen de redes y de poder, por lo que el método incluye la alianza con entidades y colectivos con más recursos y capacidad de acción. Just4care persigue evitar que las políticas climáticas generen nuevos riesgos a esa población, como la expulsión de sus barrios -por gentrificación- o de los espacios públicos renovados.
En los próximos meses, trabajaremos con una población que conoce mejor que nadie su entorno, pero que habitualmente no lo diseña: la infancia autóctona e inmigrante que no puede jugar en calles hostiles, las personas mayores que se sienten aisladas, los adolescentes y jóvenes que no encuentran su lugar en la ciudad, las personas que habitan casas pequeñas y no adaptadas, los comercios que luchan para mantenerse abiertos, etc. Los grupos vulnerables se detectan gracias a una metodología que parte de los espacios de vida cotidianos (plazas, mercados, bares, iglesias, etc.). El método se basa en un “triángulo de agentes”: los grupos llamados “vulnerables” participan junto a organizaciones de barrio y a equipos municipales para co-diseñar soluciones de adaptación justa. La presencia de estas tres patas asegura la solidez y arraigo de los proyectos. Estos pueden ser de tres tipos:
- Intervenciones materiales en el espacio público dirigidas a favorecer su adaptación, incorporando vegetación, agua y sombra.
- Mejora de la gestión de espacios o servicios para ampliar su uso y su capacidad de respuesta ante las necesidades climáticas y sociales del barrio.
- Refuerzo del entramado social para promover la autoorganización y la capacidad vecinal ante los problemas comunes.
Se trata en definitiva de transformar la manera de hacer política climática, aumentando la participación y la resiliencia de todos los actores, sin expulsar o dejar atrás a su población más débil.

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[1] CallHORIZON-MISS-2024-CLIMA-01-08: Demonstration of approaches by regions and local authorities focused on increasing climate resilience of the most vulnerable social groups (just climate resilience)
